Cronicas costumbristas
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Por Francisco Rivera Bustos |
El taquirari es el ritmo musical y uno de los bailes más representativos que existen en los poblados precordilleranos. No se conoce con certeza su origen, pero existen testimonios de su presencia, a finales del siglo XIX, cuando fue traído a las localidades precordilleranas por las bandas de bronces venidas desde Bolivia. Sin duda, la aparición del taquirari se relaciona con el desarrollo de la cultura criolla del oriente de Bolivia. Su nombre proviene de la palabra moxeña "takiríkire" que significa flecha, cuyos orígenes son atribuidos a grupos indígenas amazónicos que interpretaban sus rituales y su espiritualidad. La mayor expresión del baile son los saltos marcados por un ritmo movido y las variaciones improvisadas ejecutada por los músicos. Recuerdo durante mí infancia y parte de mi juventud las fiestas patronales que se realizaban en la elegante plaza del poblado de Codpa. Tanto los hombres como las mujeres hacían del taquirari la más bella expresión amorosa, no sólo por el encandilado sentimiento que producían los bronces, sino que además, por la reciprocidad que permitía el baile para expresar los sentimientos y las propuestas de sirviñacos (casamientos). De la misma forma, pero ahondados en el despecho y en pintatani, particularmente los varones, hacían del taquirari su mejor aliado para expresar su dolor y sufrimiento por el hecho de haber perdido un gran amor. "Ahora que te vas, que te vas y no vuelves más, el tiempo te hará ver, el gran error que cometiste ayer", es el estribillo de la canción "Adelita", popularizada por el grupo chileno "Arakpacha", y que en su clásico estilo musical andino logró incorporarla a importantes grupos y comunidades que no tenían ninguna relación con el mundo de la cultura andina y latinoamericana. Es decir, el taquirari no sólo sobrepasa fronteras, sino que además, como una flecha, es capaz de atravesar los corazones de todos los gentiles que de una u otra forma viven siempre acompañados de la música. En nuestra ciudad, una muchacha de sólo 15 años, Anita Castro Zegarra, ganadora de diversos festivales de la canción andina, y con quien tengo el compromiso de promover su participación al Festival de Viña para el año 2008, género folclórico, en su repertorio interpreta variados y hermosos taquiraris que hacen degustar a los más románticos y melancólicos gentiles del mundo andino. Anita, aparte de tener una hermosa voz, es sin duda la mejor intérprete y solista que tiene hoy la nueva región. Entendiendo que el taquirari llegó a estos lares para quedarse, también, es capaz de hacer sentir su llanto y dolor, y matar a cualquier mortal de amor. |