LAS RUTAS DEL PINTATANI

Apuntes: “Por este Valle a lo Largo...”
Autor : Francisco Rivera Bustos

No existe duda, que los primeros hombres que se establecieron en el valle de Codpa, para consolidar la cultura prehispánica existente, precisamente no eran de raza blanca y venidos de España. Esta conclusión permite considerar que estos, mas bien, eran hombres mestizos y nacidos durante la consolidación del virreinato del Perú. A pesar de tener un ligero dominio del idioma castellano, el apego a su lengua natural desnudaba su identidad originaria y cultural (quechuas). Por lo general estos eran altos, de figura maciza, rostros acanelados, rasgos finos y aguilados. Se distinguían por una activa religiosidad popular y un abundo conocimiento de las tareas agrícolas y comerciales, destacándose en ellos un dominio innato en las actividades de caballerías.

Un segundo plano y que restablece la historia, son los hechos que ocurren a mediados del siglo XVII ( a mediados de 1781), cuando el poblado de Codpa es testigo del único levantamiento popular encabezado por hombres mestizos e indígenas ligados al liderazgo del cuzqueño José Gabriel Condorcanqui (Tupac Amaru II). Estos en un acto de rebeldía frente al colonialismo son capaces de apoderarse de una parte considerable del Valle, paralizando estratégicamente el movimiento comercial en casi toda la precordillera. Entre sus demandas exigían la restitución de las tierras usurpadas a los indígenas, los que habían sido expulsados a los sectores cordilleranos y del altiplano. En este revuelo de intereses y de profunda contradicción, entre los hombres que defendían la corona de España y de aquellos que impulsaban la rebelión, en la Plaza del poblado era decapitado el gobernador Diego Felipe Cañipa, quien profesaba la fe católica y la defensa del orden que imponía el Virreinato. La muerte del Gobernador Cañipa y el exilio de su familia a la quebrada de Livilcar, causa un profundo dolor y malestar a la Iglesia Católica. Sin embargo esta tenía una enorme influencia sobre las autoridades de la época y el Ejército leal a la Corona. Culminada la revuelta y normalizada la situación, por tropas provenientes de otras gobernaciones, nuevamente se restablece el comercio y se logran despejar las rutas más importantes que unían los principales poblados con el Valle de Codpa.

Los dramáticos sucesos durante aquella época, nos permite determinar fehacientemente que el Valle de Codpa era un importante centro de abastecimiento y contaba con una diversidad de rutas troperas que confluían indistintamente a lo largo del Valle. La actividad agrícola se caracterizada por los huertos y chacras donde relucían las parras con cepas traídas de los valles del norte del Perú, así como las arboledas subtropicales que producían cítricos, membrillos, peras de pascuas, guayabos, cuaresmillas, durazno blanco, etc. Esta actividad agrícola daba un valor fundamental al Valle, lo que permitía abastecer las localidades vecinas, los puertos de Arica e Iquique y una buena parte del altiplano Boliviano. No solo la producción de frutos era la principal actividad comercial, sino que además, fueron los apetecidos vinos y mostos que lograron un prestigio en casi toda la región macro andina. Esto permitió que la economía de algunas familias emergiera considerablemente.

A partir de los primeros movimientos de emancipación, era posible destacar dos tipos de familias; las pudientes o dueños de predios de no más de 4 hectáreas, y las familias de los lacayos o labriegos sin tierra; gente que provenía de poblados vecinos y de los sectores altos de la precordillera.
De ninguna manera los que tenían más eran potentados terratenientes. El propio esfuerzo y su capacidad de llevar sus productos mas allá de sus fronteras les permitía consolidar un mejor bienestar económico. Su trabajo como agricultores era complementado con el de arriero y a la vez de comerciante. Para poder mejorar sus ingresos o mantener su estabilidad económica debían estar alejados de sus familias por semanas o meses.

PINTATANI O PINTATANE

Las diversas festividades religiosas, tanto de los poblados vecinos, como de las localidades más alejadas, permitían un importante consumo de vino producido en Codpa. Estos mostos eran reservados con un año de anticipación logrando ser vendidos antes de la cosecha y de su fabricación. Aquellos que no se lograban vender la producción del año, debían que buscar nuevos mercados, siendo las localidades mas alejadas del valle. Es por ello, que los productores de vino contaban con un importante numero de mulas y caballares, además, con varias docenas de envases, siendo las cuarterolas de roble las mas usadas. Estas vasijas eran adquiridas en el puerto de Arica, específicamente del Valle de Azapa.

Este desafío, tanto el viaje como la comercialización tenían diversas aristas que complicaba muchas veces los objetivos de los arrieros y sus acompañantes (porteadores indígenas). Los continuos asaltos, el frío, el calor, las enfermedades, el cansancio y la muerte de los animales, eran costos altísimos, que a veces no recompensaban el sacrificio laboral y humano. Los regresos al terruño también, tenían sus complicaciones, quizás por el dinero que manejaban los arrieros y las mercaderías como producto del trueque que se realizaba en los sectores altos. Mas allá de las dificultades los viajes siempre fueron generosos y provechosos. La seguridad de los hombres siempre estuvo puesta en sus creencias y su religiosidad por la santísima Cruz y los patronos del valle, sus protectores espirituales.

Según antecedentes y que provienen a principios del siglo XVIII; desde los sectores de Pintatane, Calaunza, Bodega y Cachicoca, ubicados valle abajo, la producción vitivinícola era destinada al Puerto de Arica y al Valle de Azapa, donde existía un consumo importante, especialmente en las comunidades de afroazapeños. El trayecto tenía una duración de 24 horas y era una de las mas transitadas, ofreciendo mayor seguridad para los arrieros. Por el origen y la procedencia del vino en el puerto de Arica y en el Valle de Azapa pasa a ser conocido como “vino de Pintatane”, que en la lengua Aymara significa “Limite”.

Desde los sectores altos, específicamente de la localidad Colchane, llegaban los marchantes (familias ganaderas) quienes eran importantes proveedores de carne de alpaco o llamo, quinua y papa chuño. Su principal actividad era el intercambio de sus productos por frutos frescos y secos, y los apetecidos vinos del valle. Este trueque se realizaba en el mismo valle o en los poblados vecinos. La venida de los Marchantes provocaba un gran alivio para las familias más pobres del valle.

El prestigio del vino de pintatane y el alto grado alcohólico que contenía, hacía que muchos hombres de los sectores cordilleranos también lo apetecieran, especialmente en las festividades religiosas de los poblados. No fueron pocos los arrieros de Codpa que emprendieron viajes hacia las localidades cordilleranas, específicamente hasta el poblado de Putre, que durante aquella época tenía una población flotante sobre las 10.000 personas. En este circuito nunca quedaron fuera los poblados de Socoroma, Belén, Chapiquiña, Saxamar y Ticnamar.

Culminada la Guerra del Pacifico, el Valle de Codpa queda en la mira de las nuevas autoridades Chilenas. Por tener un numero destacado de habitantes y ser un importante centro agrícola y comercial, a mediados del año 1886 las autoridades acompañadas por tropas chilenas, toman posesión definitiva del Valle, quedando como autoridades políticas y administrativas los Delegados y Subdelegados de localidades. Estas autoridades comúnmente provenían del sur del país, o en su efecto eran distinguidos vecinos que habían adoptado la nacionalidad chilena.

Mas allá de los cambios y los efectos que provocaba la “Chilenización”, la festividad religiosa en torno a la Virgen de las Peñas era creciente. Eran miles los devotos y promesantes venidos de distintos puntos de la región, considerando a una buena parte de ciudadanos peruanos. En este escenario, el Santuario de las Peñas era un mercado importante para el consumo del vino de pintatane. A pesar de estar prohibida su venta y consumo, por ser considerada “zona seca”, las posadas y cocinerias se las ingeniaban para vender el conocido “tecito helado”. Sin duda, esta festividad no solo permitía la venta del vino traído de Codpa, sino que también, eran bienvenidos los aportes que dejaban los animales de carga y monta por los viajes que se hacían entre el paradero y el Santuario de las Peñas.

A principios del siglo XIV, en pleno auge del salitre, las oficinas salitreras eran vistas como importantes centros de consumo, entre ellos el alcohol y los frutos de la zona. No solo la experiencia y la osadía de los arrieros les permitiría llegar hasta estos centros laborales, sino que además, debían contar una buena y sana tropa de caballares y mulas, lo que les permitía llegar sin mayores problemas a los principales destinos. El puerto de Pisagua fue testigo de la llegada de importantes cargamentos de vino de Pintatane. También lo fue la estación ferroviaria de Zapiga, donde los comerciantes se encargaban de la distribución hacia las diversas oficinas salitreras de la pampa. Esta actividad se destaco hasta fines de 1940, su término, se debió principalmente a la crisis del salitre y al cierre de numerosas oficinas salitreras.

A mediados de la década del 1950, se inicia un mejoramiento importante de las comunicaciones viales hacia la localidad de Codpa. Se construye el primer camino rural que llegaba hasta el Alto de Codpa. Esto permitió mejorar, en tiempo y servicio, el envió de los productos hacia la ciudad de Arica. A pesar de estos avances la situación de los productores de vino y de los agricultores en general pasaba de mal a peor. Las razones eran; la llegada masiva, al puerto de Arica, de vinos y frutos del sur del País. Además, comenzaba una nueva etapa de oportunidades para la ciudad de Arica ( Puerto libre e industrialización), especialmente de trabajo y de un notorio mejoramiento de la educación pública. Esto genero la migración de las familias más jóvenes. A diferencia de Codpa, donde la carencia de trabajo y la falta de oportunidades hacían estragos en las vidas de las personas más jóvenes. Muchos de estos, después de cumplir con su Servicio Militar Obligatorio en la ciudad, nunca mas volvieron al valle de Codpa, se quedaron para aprovechar las bondades que les ofrecía la ciudad de Arica.

Por no existir o vislumbrarse mejores oportunidades fueron numerosos los propietarios que arrendaron y vendieron parte de sus predios. Otros los dejaron al cuidado de vecinos y familiares, lo que significo el desmejoramiento de las moradas y las Bodegas. Esto significo el envejecimiento y la pérdida de la principal infraestructura para la fabricación y guardado del vino: vasijas y toneles. Los últimos animales de carga, asnos y mulas, fueron reemplazados por los primeros vehículos motorizados (camiones) que hacían viajes desde Arica hasta el alto de Codpa. Los animales de carga solo eran usados para sacar los productos desde los predios hasta el Alto Codpa.

Diez años mas tarde, el camino rural llegaba al mismo poblado de Codpa. Posteriormente serian terminadas las huellas que nos conduce hacia el Poblado de Guañacagua (valle arriba), y más tarde hasta al sector de Ofragia (valle abajo).

Ni el tiempo, ni la mano de hombre han podido borrar los caminos troperos llenos de historia, sacrificio y osadía. Las rutas del pintatani están allí, intactas.

Francisco Rivera Bustos
Apuntes: “Por este Valle a lo largo...”
pintatani2@hotmail.com


Don Nolba.. un arriero por las comarcas del Norte

Cuenta la leyenda que por la pampa de “Apanza”
han visto pasar la figura alocada de un hombre sobre un caballo desbocado.
Que en su andar, este canturrea y lanza arengas llena de versos y coplas
que retumban sobre los áridos cerros de aquella comarca.
Dicen que habla a su caballo y que después conversa con su inquieta y perfecta sombra.
Algunos arrieros y lugareños del valle de Timar dicen; que es la presencia del Tabardillo, que va y viene de pueblo en pueblo.
Para no espantar su almita y no caer en el miedo,
solo a la distancia hay que saludar su presencia.
Aujaaa... Tabardillo, salud con charqui y vino.

Don Nolberto Guzmán García, no deja de ser uno de los personajes mas recordados de la Quebrada del Valle de Codpa (Comuna de Camarones). Quienes lo conocieron y aquellos que han escuchado mas de una anécdota, sobre sus acaloradas vivencias en los antiguos poblados precordilleranos, no olvidan sus alocadas improvisaciones que a veces hacían de la vida rural un paraíso de hombres alegres y humanitarios.

Don “Nolba”, o el “Tabardillo” (por su personalidad alocada) fue un hombre sobresaliente en sus ancestrales y trabajosas actividades rurales de la precordillera. Este pequeño agricultor, arriero, guía y conocedor de comarcas, nació y murió libre de fronteras, credos y blasfemias. Siendo un mocete de quince años fue perseguido por negarse a aceptar la nueva nacionalidad que se imponía a los jóvenes durante la época de la llamada “chilenización”.

Don “Nolba” fue un arriero de tomo y lomo, un perfecto conocedor de los innumerables caminos troperos que se enlazan por las pampas y quebradas, y que unen los diversos poblados de la precordillera y del altiplano.

Desde los caseríos de Ofragía, ubicado en quebrada de Codpa, partía con sus recuas y caballares hacia localidades y poblados vecinos, llevando los apetecidos frutos codpeños y los exquisitos mostos de vino Pintatani, los que se comercializaban en las florecientes y emergentes oficinas salitreras de la Pampa. Su noble oficio lo llevo a intercambiar sus productos, no solo, por los innumerables rincones de la provincia de Tarapacá, sino que también, por los poblados vecinos que están mas allá de las fronteras.

Dicen que el “Tabardillo”, en cada pueblo herraba presencia con su particular personalidad. Su don de cantor y poeta lo llevaron a declamar sus versos cubiertos en payas, cantares y coplas, que siempre se relacionaron con sus vivencias y sus andares. Dicen que jamás se quejo de la vida, al contrario, donde llegaba alegraba los corazones de los comuneros. Más de una ñusta, mozeta o viuda, estuvo siempre dispuesta a conocer los encantos íntimos de don Nolba.

Los años y la maestría convirtieron a don Nolba, en un hombre “peligroso”, no solo, por conocer las comarcas del norte como la palma de su mano, sino que también, por su capacidad de comunicarse socialmente con los comuneros. Pues, era a él a quien esperaban con ansias, seguramente para conocer de su propia boca los nuevos hechos que provocaba la “chilenización”, particularmente en los poblados donde don Nolba dejaba huellas y presencia.


Se dice que estando en una cantina en el poblado de Esquiña, y con algunas copas en la cabeza, don Nolba, tuvo que enfrentar un duelo de payas, nada menos, con el delegado del pueblo. Este en su canto lo conmino a asumir de una vez por toda la calidad de chileno; haciendo la siguiente alocución ante algunos lugareños presentes:

“Dicen que al Tabardillo
no le queda patria ni suelo,
y que por temor al diablo,
no quiere hacerse chileno”

El tabardillo, siempre con buen humor y con espíritu chispeante no tardo un segundo en dar respuesta a la primera autoridad del pueblo:

“Brindo por Tacna y Arica
y por los valientes del Atacama”...

Cuando el Delegado esperaba ansioso el asentimiento y la confirmación de su desafió, don Nolba canto la segunda parte del verso:

... más valiente fue mi padre
que le hizo un huacho a tu mama”

Los asistentes impactados dieron rienda suelta a las carcajadas, llenando de aplausos la vivaz respuesta. El delegado, aun perplejo, estiro su brazo derecho para felicitar a su contendor por la inesperada respuesta envuelta en un simple verso.


Don Nolba nunca adopto la nueva nacionalidad, motivos que justificaron en más de una oportunidad su alejamiento de la localidad de Codpa. Sus exilios siempre fueron los rincones y las quebradas de su propia tierra.

Cuando el Doctor Juan Noe Crevani, llego al valle de Camarones para iniciar su Campaña contra la Malaria, don Nolba se presento como voluntario para acompañar y guiar las tropas sanitarias, las que tenían como misión llegar a los rincones más inhóspitos de la provincia. Culminada la Campaña la labor de don Nolba fue reconocida, no solo, por el mismísimo doctor Noe, sino que además, por el Cuerpo de Carabineros de Chile, quienes tenían a su cargo la conducción de las caravanas sanitarias. Este reconocimiento le permitió a don Nolba vivir tranquilamente hasta los últimos años de su vida.

40 años después de su muerte, estando en la localidad de Cobija ( Comuna de Camarones) mientras celebrábamos la “Vilancha”, debido a la inauguración del camino al valle de Tulapalca, don Jacinto, el comunero mas antiguo de la localidad, en agradecimiento a la Pacha mama declamo el siguiente verso.

“Brindo por Tacna y Arica
y por los valientes del Atacama,
mas valiente era el Tabardillo
que nos traía los ricos membrillos”.


Los restos de Don Nolberto Guzmán García, descansan en el cementerio del poblado de Codpa. En su mausoleo familiar siempre hay flores frescas y hermosas guirnaldas de colores, símbolos que indican la presencia de un hombre que amo a su tierra, a su gente y por sobre todo su libertad.

Dicen que cuando la luna esta llena por la Pampa de Apanza se escuchan los cantos alegres y las arengas "proscritas" del gran Tabardillo.


FRANCISCO RIVERA BUSTOS
pintatani2@hotmail.com
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