LA NUEVA REGION: ARICA PARINACOTA

    10 mil años para la nueva Región

Por Francisco Rivera Bustos


Durante el séptimo milenio, antes de Cristo, los grupos humanos de la cultura Chinchorro se asentaron para organizar su subsistencia. A partir del conocimiento   agrícola, sin dejar de reconocer las complejidades, nacen los primeros agricultores influenciados por pobladores venidos de los altos andinos (Parinacota) pertenecientes a la cultura del Tiwanaku. No había pasado mucho tiempo en consolidarse la "Cultura Arica", cuando irrumpe el dominio y la influencia del Tawantinsuyo con su cultura incásica. Estos cuatro procesos históricos constituyeron el baluarte y la base del desarrollo de la región, cuya etnicidad sociocultural ha concertado a dos grandes tradiciones; "alto andina" y a la tradición "andino costera", que en conjunto dieron origen a los milenarios pueblos y culturas del desierto del norte de Chile.

La fundación de  Arica fue otro hecho relevante, no solo por la llegada de los “conquistadores”, que trajo consigo los algodonales , olivares, caña de azúcar y viñedos, y el adoctrinamiento de la religión cristiana, sino que también, la presencia de la población angoleña. En los hechos, la llegada del hombre europeo y  continente africano marcó una nueva relación de interculturalidad y de  valores de sobrevivencia.

Culminada la "guerra del salitre", se destaca la llegada de los hombres del sur y un nuevo proceso de "chilenización" causa un profundo quiebre social en las comunidades indígenas y en las familias peruanas y bolivianas asentadas el territorio. A fines del siglo XIX los primeros emigrantes europeos pasan a ser un ejemplo de emprendimiento. Connotados fueron los italianos, españoles, chinos y "yugoslavos" que en un plano laboral logran abrirse paso al desarrollo social y económico.

Dos hechos relevantes marcarían el inicio del desarrollo de la región; la construcción del ferrocarril Arica la Paz, y la lucha liderada por el Dr. Juan Noe, para erradicar definitivamente la malaria. Otros hitos vendrían, en la medida que los emergentes liderazgos confluyeran en un sentido unitario, siendo los más importantes: el puerto libre, la Junta de Adelanto de Arica; como importante impulsor de obras, entre ellas, la Universidad de Chile  y del Norte, hoy Universidad de Tarapacá.

El puerto libre trajo consigo bondad y prosperidad para muchos, también masivas migraciones de las comunidades de los altos andinos, precordillera y de la pampa. También fueron los  miles de hombres y mujeres venidos del sur del país. También  de  jóvenes  de  países vecinos,  que se insertan en los valles agrícolas;  hoy junto a sus descendientes componen un movimiento social y cultural muy importante.

La nueva región de Arica Parinacota es una gran multiculturalidad, donde conviven diferentes cosmovisiones y tendencias culturales que conforman el gran movimiento identitarío de ariqueños y parinacotenses.

 

Machaq Mara

Usted está en : Portada : OpiniónMartes 20 de junio de 2006

21 de junio, Año Nuevo Aymara

Francisco Rivera Bustos

El desarrollo cultural, proporcionado por la Cosmovisión, permitieron a los pueblos indígenas del mundo andino, desarrollar un calendario anual que los llevó conseguir con mucho éxito una importante prosperidad agrícola y ganadera. Como ejercicio, el pueblo aymara tenía un calendario que acuñaba tres estaciones del año agrícola: Época de las heladas y el procesamiento de lo tubérculos; la época seca y de siembra; y una tercera de lluvias y de maduración de los cultivos. En su actividad práctica, que viene desde tiempo inmemoriales, siempre se destacó que a partir del 21 junio, considerada como la noche más larga del año, se iniciaba el cambio de ciclo o año nuevo, que en su lengua materna quiere decir: Machaq Mara.

Cada 21 de junio, cuando se rompe el alba y los primeros rayos del sol comienzan tímidamente a escaldar la tierra, se da comienzo a la celebración del Machaq Mara, primando los ritos ceremoniales de bienvenida al Tata inti (padre sol), especialmente por reiniciar su retorno hacia nuestro hemisferio. Así mismo, se ofrendan pahuas y wilanchas a la pachamama, particularmente por la finalización de un año agrícola abundante. En agradecimiento a las tres estaciones: Juypipacha, Awtipacha y jallupacha, se realizan rogativas para que el nuevo ciclo sea tan próspero y abundante como el anterior, mientras todos los hombres y mujeres se comprometen a cuidar la tierra y a mantener los equilibrios necesarios con la finalidad de abrigar esperanza para decir que vendrán días mejores.

El rescate de esta tradición, de carácter agronómica, sociocultural y filosófica, durante los últimos años ha adquirido una notable importancia, haciendo que esta celebración sea una señal de conciencia y de desarrollo indígena. Por lo mismo, es importante destacar el rol que han venido realizando algunas instituciones públicas como la Conadi y los municipios de Arica, Putre, General Lagos y de Camarones, que junto a las comunidades indígenas locales, han tenido la especial responsabilidad de organizar y promover esta actividad. Lo significativo es, que las nuevas generaciones comienzan a liderar este acontecimiento, particularmente los niños y jóvenes de las escuelas rurales y urbanas que participan todos los años en la vigilia del Machaq Mara.

Este encuentro de reflexión y de agradecimiento, como lo hacían nuestros ancestros, termina cuando el sol ha derramado su calor infinito sobre la tierra, lo que invita a degustar un buen plato de kalapurca, mientras que los más osados hacen de un fugaz huayno la más hermosa danza, sobre los pedregosos y enfilados cerros sagrados.

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