Cronicas costumbristas

Por las laderas de Chitita

Francisco Rivera Bustos, pintatani2@hotmail.com

"Aquella chica bonita anda buscando marido, al compás del pintatani en el pueblo Chitita. Tus ojos van a matarme con aquella miradita, yo seré tu preferido en el pueblo de Chitita". Es la letra de un antiguo y recordado huayno y que durante la década de los 70 el conjunto folclórico "Norte andino", hizo de este tema musical, un símbolo de identidad y de tradición para todos los poblados de nuestra precordillera.

Chitita, no sólo se ubica al confín de la majestuosa quebrada de Codpa, sino que además, se destaca por la belleza natural de sus parajes, que se inmortalizan con el contraste de los pedregosos cerros y los pequeños huertos que arrojan los mas variados frutos durante cada estación. Comer ciruelas y guayabas en las chacras de Chitita, no sólo es una degustación orgánica, armónica y vital, sino que además, es un tributo majestuoso a la madre naturaleza, considerando que no todos tienen la posibilidad de hacerlo.

Tal vez, no sea el típico lugar que caracteriza a los poblados del norte. Más bien, se trata de una calle larga, flanqueada por pequeñas casas postradas sobres praderas del mágico cerro, adornados con frondosos verdores de tunales. Mucho antes de llegar al final de la calle es posible apreciar la pequeña escuelita, donde los niños saludan al pasar e invitan a conocer como se hace patria en su única salita de clases. Sin duda, el profesor es el más interesado en fortalecer la relación entre niños y visitantes. En Chitita los niños no se esconden, como a veces se caricaturiza a los habitantes de los pueblos rurales, sino que éstos, más bien, salen al paso para orientar al forastero.

Pero como Chitita nunca quiso ser un caserío, sus habitantes, mucho después de la época de la prehispanidad, se preocuparon de construir su templo, tener su propia patrona; la virgen del Carmen y hacer fiesta. Cada 16 de julio "los de Chitita" hacen retumbar su quebrada con el sonar de las bandas de bronce. Los alférez con sus mejores atuendos y las familias se reúnen para dar paso a los altares y procesiones. Mientras que las noches de páhuas y tíncas se plasman sobre la codiciada pista de baile, en la casa madre, las hermanas Linares, Valdés y Godoy, preparan la Kalapurca para restaurar los cuerpos afligidos, de aquellos arrieros que deben partir antes que rompa el alba sobre la hermosa y alegre Chitita.

Dicen, que sí el "Pichi" y el "diputado" Barreda no hubiesen anticipado su partida al cielo, Chitita tendría mucho más días de fiesta y de jolgorios

francisco rivera bustos

LA ESTRELLA DE ARICA, buscando  encontre este artículo en el diario. es del 2001

Año XXVI - Nro. 9.113 - Sábado 10 de marzo de 2001

Procuran rescate musical de Codpa

El etnomusicólogo Patricio Hermosilla y el relator de historia y codpeño Francisco Rivera, están interesados en rescatar la música típica de Codpa, a través de un proyecto que permitirá posteriormente mostrar la geografía musical tan propia del pueblo.

Según el etnomusicólogo, "la idea es poder rescatar la vida tradicional del poblado a través de la música. Codpa y sus alrededores poseen características muy propias que la diferencian de otros lugares del norte de Chile, como el culto exacerbado del vino Pintatani, la admiración por el sol y, por supuesto, sus tradiciones".

Hermosilla trabajó en Socoroma en estudios de similares características y además es académico de las universidades Bolivariana y de Humanismo Cristiano, donde realiza una destacada labor. Pero es Codpa lo que lo mantiene en este momento más entusiasmado. Lo que se pretende ahora es realizar un relevamiento musicólogico del pueblo que pueda plasmarse en un documento.

Para tener un primer acercamiento con la población codpeña, Hermosilla y Rivera viajaron hasta el pueblo durante la celebración de los carnavales, donde pudieron conocer a fondo la mística social y musical de los habitantes de esta zona, además de determinar de qué forma comenzarán el trabajo.


Volver

Cronicas costumbristas

Un taquirari de amor

Por Francisco Rivera Bustos

El taquirari es el ritmo musical y uno de los bailes más representativos que existen en los poblados precordilleranos. No se conoce con certeza su origen, pero existen testimonios de su presencia, a finales del siglo XIX, cuando fue traído a las localidades precordilleranas por las bandas de bronces venidas desde Bolivia. Sin duda, la aparición del taquirari se relaciona con el desarrollo de la cultura criolla del oriente de Bolivia. Su nombre proviene de la palabra moxeña "takiríkire" que significa flecha, cuyos orígenes son atribuidos a grupos indígenas amazónicos que interpretaban sus rituales y su espiritualidad. La mayor expresión del baile son los saltos marcados por un ritmo movido y las variaciones improvisadas ejecutada por los músicos.

Recuerdo durante mí infancia y parte de mi juventud las fiestas patronales que se realizaban en la elegante plaza del poblado de Codpa. Tanto los hombres como las mujeres hacían del taquirari la más bella expresión amorosa, no sólo por el encandilado sentimiento que producían los bronces, sino que además, por la reciprocidad que permitía el baile para expresar los sentimientos y las propuestas de sirviñacos (casamientos). De la misma forma, pero ahondados en el despecho y en pintatani, particularmente los varones, hacían del taquirari su mejor aliado para expresar su dolor y sufrimiento por el hecho de haber perdido un gran amor.

"Ahora que te vas, que te vas y no vuelves más, el tiempo te hará ver, el gran error que cometiste ayer", es el estribillo de la canción "Adelita", popularizada por el grupo chileno "Arakpacha", y que en su clásico estilo musical andino logró incorporarla a importantes grupos y comunidades que no tenían ninguna relación con el mundo de la cultura andina y latinoamericana. Es decir, el taquirari no sólo sobrepasa fronteras, sino que además, como una flecha, es capaz de atravesar los corazones de todos los gentiles que de una u otra forma viven siempre acompañados de la música.

En nuestra ciudad, una muchacha de sólo 15 años, Anita Castro Zegarra, ganadora de diversos festivales de la canción andina, y con quien tengo el compromiso de promover su participación al Festival de Viña para el año 2008, género folclórico, en su repertorio interpreta variados y hermosos taquiraris que hacen degustar a los más románticos y melancólicos gentiles del mundo andino. Anita, aparte de tener una hermosa voz, es sin duda la mejor intérprete y solista que tiene hoy la nueva región.

Entendiendo que el taquirari llegó a estos lares para quedarse, también, es capaz de hacer sentir su llanto y dolor, y matar a cualquier mortal de amor.

CRONICAS COSTUMBRISTAS

http://pintatani.bloges.org/img/franciscofoto.jpg 

Autor del Blog,  Francisco Rivera Bustos, 47 años, tres hijas.

Albergado en:bloges.org

Noticias: Noticias

Un servicio de HispaVista

Contador gratis contadorplus.com